12 febrero, 2017
¿Qué ha sido de los cibercafés?

¿Qué ha sido de los cibercafés?

Hace 23 años nace en Londres el primer cibercafé de la mano de Eva Pascoe, y en ese momento supone una verdadera revolución, dando a millones de personas la oportunidad de jugar a videojuegos, redactar documentos, descargar archivos o comunicarse desde el otro lado del mundo por una mínima cantidad de dinero, evitando así, las carísimas conferencias. Se le auguraba un futuro prometedor, tanto que el propio Micke Jagger invirtió en el negocio, y poco a poco se fueron abriendo más cibercafés a lo largo de todo el mundo. Hasta que internet se convirtió en un elemento habitual en todos los hogares, y el negocio del cibercafé empieza a carecer de sentido, su fracaso era inminente.

Ana tiene un CiberCafé en Madrid que ya pertenecía a su madre, ahora jubilada, y nos ha confesado que sobrevive gracias a las impresiones, fotocopias y venta de material escolar, y a a otros trabajos que realiza relacionados con el diseño gráfico y que al ciber sólo acuden los abueletes, que no controlan demasiado el tema de la informática y necesitan ayuda para imprimir, enviar un mail o redactar un documento. “No puedo decir que me vaya mal porque tengo clientes fijos y no es la única actividad de la empresa, pero no sé lo que va a pasar dentro de uno o dos años, tal vez lo reforme y lo reconvierta en una tienda de impresiones 3D, es una idea que me viene rondando la cabeza”, afirma la joven propietaria e ingeniera informática.

Además, comenta que es un negocio que exige unos gastos constantes de renovación y actualización de equipos informáticos, además del típico mantenimiento. Y este es un problema para ella, ya que no a día de hoy no resulta rentable seguir invirtiendo en ordenadores modernos para una actividad más propia del pasado. De hecho, nos dice que su establecimiento depende de los servicios de la empresa de mantenimiento informático, FontVenta S.L, casi a diario, debido a la cantidad de incidencias que se suceden. Esta empresa, dice, “ofrece un soporte integral para todas las plataformas y sistemas, pudiendo resolver todas las incidencias por control remoto, aunque cuando no es posible se desplazan al local sin cobrarme nada. Además, de vez en cuando se pasan por el ciber y echan un vistazo para comprobar que todo está en orden y evitar problemas futuros. Si no fuera por este equipo de profesionales no sé lo que haría…”

Del cibercafé a las impresiones 3D

Le preguntamos a Ana como se le ha ocurrido la idea de reconvertir su negocio en una tienda de impresiones 3D y esto es lo que nos ha contestado.

Hace unos meses se enteró de que dos jóvenes, David Calzado Arija y Luis Ayuso Lobato, abren un espacio en León dedicado a las impresiones 3D, que permitía realizar impresiones 3D in situ, como si de una impresión normal se tratase, sin necesidad de tener que adquirir una propia. Aunque pionero, espacios como este se verán en nuestro país en un futuro cercano, ya que hasta ahora sólo se conocían algunas tiendas online en las que a partir de un diseño te confeccionaban una impresión 3D, pero nada como esto.

Este es un espacio en el que es posible imprimir en tres dimensiones a partir de un diseño y unos parámetros determinados, aunque también cabe la posibilidad de encargar el diseño a estos emprendedores. Entre los servicios que ofrecen se encuentran el alquiler de impresoras, la venta de material para impresiones y hasta un taller para que los usuarios puedan aprender a manejar esta novedosa tecnología.

Así que ahora esta joven trata de aprender todo lo que pueda sobre el mundo de las impresiones 3D y mantiene conversaciones constantes con un futuro inversor, al que por el momento, la idea le está interesando muchísimo e incluso se habla de la posibilidad de crecer en poco tiempo y expandirse a otras ciudades.

De momento sólo es un proyecto, y el tiempo dirá si llega a materializarse, intenciones, ganas y energía no faltan y, desde luego, será un negocio exitoso y habitual en las principales ciudades de todo el mundo.

Puede que en un futuro todos los hogares tengan una, pero de momento…