La verdad es que muchas veces nos da miedo pensar en la tecnología, sobre todo para los que tenemos una edad, pero es cierto que en otras ocasiones, es una gozada. Solo ha venido para ayudarnos a ser más felices y sobre todo, a vivir mejor.
Os cuento mi historia. Hoy, gracias al diseño 3D y la fabricación moderna puedo reconocer que mi vida, y sobre todo, de los que yo quiero ha mejorado. Lo sé porque lo viví muy de cerca cuando tuvimos que instalar una silla salvaescaleras en casa por la enfermedad de mi madre.
Mi madre comenzó a perder movilidad de manera repentina. Son mazazos que te da la vida. Le costaba subir las escaleras y se fatigaba mucho. Al principio intentamos pequeñas soluciones: descansos, apoyos, incluso reorganizar los espacios para que no tuviera que subir al piso de arriba. Pero no era suficiente. Las escaleras se convirtieron en una barrera diaria y en una fuente de preocupación constante. Ahí fue cuando empezamos a buscar una silla salvaescaleras. Nunca pensé que este proceso me iba a enseñar tanto sobre tecnología, ingeniería y, sobre todo, sobre tranquilidad.
Desde el primer momento, la empresa nos ofreció un estudio en 3D de nuestra escalera. Eso, que parecía un simple detalle, lo cambió todo. Antes, según me explicaron, había que tomar medidas manuales, hacer cálculos complejos y después esperar semanas para tener una propuesta clara. Ahora no: con un escáner portátil y modelos digitales, en cuestión de minutos teníamos una reproducción exacta del tramo de escaleras en una pantalla. Podíamos ver cómo quedaría la silla, cuánto espacio ocuparía y cómo se movería. Para una familia que estaba nerviosa, ver eso fue un alivio enorme.
En nuestro caso, tuvimos que instalar no una, sino dos sillas salvaescaleras diferentes. Una interior y otra exterior. Dentro de casa escogimos la Silla Salvaescaleras Mono-Rail SMART de Total Access, una solución que, sinceramente, me impresionó por lo avanzada que es y lo fácil que nos pone todo.
El riel es finísimo, casi no se nota, y además la tecnología modular permite ajustar cada tramo sin necesidad de grandes obras. Una de las funciones que más nos sorprendió fue que mi madre podía subir marcha atrás con total seguridad. Al principio nos parecía extraño, pero resultó muchísimo más cómodo y estable para ella.
La rapidez de instalación también fue gracias a la tecnología 3D. Los módulos ya se fabrican basados en el plano digital exacto de tu escalera, así que cuando los técnicos llegan prácticamente solo tienen que encajar las piezas. En una mañana teníamos la silla lista. Y lo más importante: ajustada milimétricamente a nuestra casa, sin rozar paredes ni ocupar más espacio del necesario.
En el exterior
La segunda silla que instalamos fue en el exterior, ya que al contar con jardín no queríamos dejar pasar la oportunidad. EN este caso fue la Silla Salvaescaleras TWO, y aquí también la tecnología 3D jugó un papel fundamental. El exterior de la casa tiene escaleras curvas con varios cambios de pendiente. Antes este tipo de instalaciones eran muy complicadas y caras. Pero con el doble riel de la TWO y el modelado digital fue posible crear un recorrido suave, ajustado exactamente al diseño original. Es sorprendente lo compacto que queda todo.
A mi madre le vino muy bien porque siempre ha sido de pasar tiempo en el jardín y así se siente aún más libre.
Uno de los mayores beneficios de la impresión y el diseño 3D en este sector es la personalización. Cada casa es distinta, cada escalera tiene sus curvas, sus ángulos y sus particularidades. Antes se dependía mucho de piezas estándar que había que adaptar a la fuerza. Ahora es al revés: la pieza se diseña para ti. Se imprime o fabrica exactamente como la necesitas. Eso reduce errores, mejora la seguridad y permite soluciones rápidas incluso en escaleras muy complicadas.
Pero quizá lo más importante de todo es lo que nos devolvió, y no es otra cosa que la independencia. Algo vital para gente de su edad. Cuando por fin mi madre pudo usar la silla, pude ver en su cara que era feliz. Ya no tenía que pedir ayuda cada vez que necesitaba subir o bajar, que es algo que llevaba fatal. Recuperó parte de su autonomía, y nosotros recuperamos la calma. La tecnología 3D no solo facilita el trabajo a los técnicos: mejora la vida real de las personas.
Hoy, cuando veo cualquiera de las dos sillas instaladas en casa, me doy cuenta de que no son solo máquinas. Son soluciones pensadas con detalle, aprovechando las herramientas modernas para adaptarse a cada hogar y a cada historia. La verdad es que gracias a la tecnología mis padres pueden tener calidad de vida.