La ubicación del despacho es una cuestión primordial para cualquier profesional. No solo va a determinar las condiciones en las que desempeña su trabajo, sino que va a proyectar una imagen al exterior que influirá sobre el tipo de clientes para los que trabaja y los encargos que recibe.
Para localizar un despacho u oficina existen diferentes opciones. Voy a presentártelas y daré mi opinión sobre ellas, como profesional freelance que soy.
Antes de nada, para abordar este tema he querido hablar con un amigo Pedro, un informático que presta servicios, como autónomo, y que ha probado diferentes alternativas de las que te voy a hablar más tarde.
Cuando Pedro terminó sus estudios, su primera opción fue abrirse un despacho a pie de calle. Para eso contaba, en un principio, con el apoyo de su padre. Él vive en Badalona, una ciudad cercana a Barcelona. Cuando vio el precio que habían alcanzado los locales y oficinas en el área metropolitana de Barcelona, descartó la idea.
Empezó trabajando en su casa. Aunque la mayoría de los contactos que establecía con sus clientes era por videollamada, el dar la dirección de su despacho en un domicilio particular y consignarlo en las facturas, no daba impresión de seriedad ni de profesionalidad.
Durante un tiempo se estableció en el taller de uno de sus clientes. Le alquilaba una oficina. Aunque le daba trabajo, él no estaba contento. Daba la sensación de que trabajaba para él, en lugar de que tenía un negocio propio. Lo cual dificultó que captara nuevos clientes.
En un periodo de vacas flacas se trasladó a un coworking. Fue uno de los mejores momentos de su carrera profesional. Consiguió reducir costes, lo cual le ayudó a reflotar el negocio, estableció nuevos contactos, con profesionales que trabajaban allí y por fin podía atender a sus clientes presencialmente, cuando era necesario. Para eso alquilaba un despacho o una sala que le ofrecía el coworking. Lo mejor de aquella época, me cuenta, es que solo pagaba los servicios cuando los utilizaba. Lo que le permitió tener un mayor control sobre las finanzas de su actividad.
Después de este ejemplo ilustrativo, entremos a ver en concreto cada una de las opciones.
Alquilar una oficina.
Esta es la opción tradicional para que cualquier profesional pueda establecerse. Antes, incluso, de que se iniciara la actividad. Sin embargo, el panorama profesional ha cambiado bastante en las últimas décadas. Se ha desarrollado el trabajo por internet, han aparecido figuras como la del “nómada digital” y hemos vivido periodos convulsos como la crisis financiera del 2008 o la pandemia del COVID-19 que nos ha obligado a los profesionales a tener un mayor control sobre nuestras finanzas para no perecer ante las turbulencias.
Por otro lado, la agresividad del mercado inmobiliario de alquileres ha golpeado los alquileres comerciales y profesionales. La revista RR. HH. Digital recoge el dato de que el precio medio de alquileres de oficinas en Madrid ha subido un 9% en el último año. Hoy, el precio promedio de una oficina en Madrid ronda los 24 € el metro cuadrado. Encontrando determinadas zonas como la Gran Vía, donde el precio supera los 30 € por metro cuadrado.
La situación en Barcelona, aunque algo más barata, no es muy distinta. El precio medio de un alquiler de oficina en la ciudad condal se mueve entre los 18,5 y los 19,6 € el metro cuadrado. En zonas como el 22@, considerado el centro tecnológico de la ciudad, los alquileres han subido un 15%.
Esta tendencia alcista se está extendiendo por todo el país y ya se aprecian subidas importantes en el alquiler de oficinas en ciudades como Valencia, Sevilla y Bilbao.
Hacerse con una oficina, despacho o consulta se ha convertido en algo privativo y, en mi opinión, interesante solo para profesionales consolidados que requieren de una atención presencial a sus clientes.
Compartir despacho.
Una alternativa que está cogiendo fuerza es la de compartir despacho con algún profesional que se mueva en un área compatible a la tuya. Esta opción la podemos ver en servicios jurídicos, en asistencia médica privada o en gabinetes psicológicos o terapéuticos.
En estos casos, el propietario del despacho, o el principal inquilino, alquila una oficina a un profesional del área. Este alquiler resulta interesante para los dos. Indirectamente, se crea un centro multidisciplinar que puede resultar atractivo para el cliente. El cual aprecia que en las mismas instalaciones se prestan servicios compatibles o complementarios.
Los clientes de un profesional conocen de la existencia del otro, lo que amplía la visibilidad para ambos.
El problema que veo a esta alternativa es que el precio de la oficina alquilada tiende a equipararse a los precios de mercado. Por lo que es una opción cara. El profesional que alquila un espacio en su despacho lo ve como una fuente más de ingresos, lo cual es lógico, y no como un medio para hacer más atractivo el servicio.
Esta alternativa la veo adecuada para los sectores que he mencionado al principio de este apartado, y que es donde mejor está funcionando. Es decir: abogados, psicólogos, psiquiatras, nutricionistas, terapeutas y profesiones similares.
El coworking.
El coworking es una de las opciones para localizar una actividad que más auge está teniendo en los últimos años. Sin duda, porque se adapta al carácter dinámico de los tiempos que vivimos. Son espacios de trabajo compartido, donde el profesional, emprendedor o trabajador alquila un espacio para trabajar, llevándose él mismo sus instrumentos de trabajo, principalmente, el ordenador portátil.
El centro, a cambio, aporta un espacio físico, conformado por una mesa y una silla de trabajo, wifi de alta velocidad permanente y servicios auxiliares como recepción de llamadas, recogida de paquetería, impresión de documentos, etc.
Una de las ventajas de esta alternativa es su gran flexibilidad y la variedad de opciones que ofrece a los usuarios. Además de los espacios básicos de trabajo, pone a disposición de sus clientes salas de reuniones, espacios para atender a clientes, salas para realizar presentaciones o impartir cursillos o incluso despachos, a un precio más reducido que el mercado, para que los equipos de trabajo puedan trabajar juntos y concentrados.
En cuanto a la flexibilidad, disponen de horarios de apertura extensos e ininterrumpidos, que permiten a los usuarios acceder al local cuando lo consideren oportuno, quedarse hasta tarde o trabajar a la hora de comer, porque corre prisa entregar un encargo.
En cuanto a los servicios que hemos mencionado (salas de reuniones, despachos, etc.) solo se pagan si se utilizan. Incluso para acceder al coworking ni siquiera tienes que pagar una fianza, como sucede con el resto de los alquileres.
Otro de los atractivos de esta opción es que la mayoría de los coworking están ubicados en el centro de las ciudades o en zonas empresariales o de negocio, lo que resulta atractivo para el profesional.
Dennis Marachal, un profesional que ha trabajado en Mitre,126 Workspace, un coworking ubicado en plena zona financiera y empresarial de Barcelona, entre los barrios de Sant Gervasi y Sarriá, encima de la Avenida Diagonal, destaca que es un lugar moderno, bien ubicado, con buenos servicios y perfecto para realizar una reunión de negocios en la ciudad.
Los coworking son una opción de primer nivel para aquellos profesionales que, porque están empezando, no se lo pueden permitir de otra manera, o para los que quieren tener un control más flexible sobre sus finanzas.
Trabajar en casa.
Aunque el teletrabajo no ha tenido el impacto que se esperaba, lo cierto es que muchos profesionales y freelance han instalado en su domicilio su oficina de trabajo.
Esta opción tiene algunas ventajas, como es el hecho de que reduce costes y que facilita la conciliación familiar y personal.
Pero como hemos dicho al principio, no da la impresión de seriedad y profesionalidad que requiere el trabajo de un profesional. El profesional debe emitir facturas, y liquidar impuestos. En todos estos documentos consigna como dirección comercial las señas de su domicilio. Según la actividad en la que se desenvuelva, no parece serio. Parece como si a ese trabajo se dedicara en sus horas libres y no a tiempo completo.
Este detalle puede mermar la credibilidad de sus clientes. Haciendo que pierda trabajos que por su capacitación y experiencia estaría en condiciones de realizar.
Para dar solución a este problema ha aparecido una nueva opción: la oficina virtual. Un servicio que prestan algunos coworking, y que consiste en domiciliar la actividad en la dirección del coworking. Disponiendo en muchos casos de un correo electrónico corporativo e, incluso, recepción de llamadas.
La facultad de económica y empresariales de la UNED describe la oficina virtual como un espacio en el que se llevan a cabo actividades similares a las que se realizan en una oficina convencional, pero sin disponer de un espacio físico.
Una manera de trabajar en remoto que permite beneficiarse de la seriedad y el prestigio que aporta una oficina física, trabajando desde cualquier sitio.
Una carrera profesional, ahora más que nunca, es dinámica y flexible. Atraviesa por diferentes momentos, etapas y circunstancias. Lo ideal es utilizar la localización que mejor se adapta a la situación concreta.