La odontología moderna nos presenta resultados cada vez más sorprendentes. Ya no solo en el aspecto estético, también en la resolución de problemas concretos de salud. Lo pueden hacer, ya no solo por todos los adelantos tecnológicos que se están dando en esta rama, sino por la gran preparación de los profesionales que trabajan en la salud dental y por la utilización de materiales de nueva tecnología.
Cuando ves las fotografías del antes y después de algunos tratamientos dentales te quedas sorprendido. Es impresionante el cambio que se aprecia en el modelo. Sin duda es un reclamo publicitario que utilizan muchas clínicas dentales. Pero no estamos hablando de marketing. Es realidad. Los últimos adelantos en salud dental permiten conseguir resultados de este tipo.
El circonio, el disilicato de litio, el composite de última generación, están diseñados para crear una apariencia lo más natural posible. Pero lo más interesante de todo es que ofrecen unas altas prestaciones sanitarias. Algo que permite minimizar los riesgos de los tratamientos dentales y preven4ir complicaciones que se pueden presentar en algunas de estas intervenciones.
Tienen un efecto estético indiscutible, pero anteponen la salud a la belleza. Algo que los convierte en un recurso valioso para cubrir las expectativas del paciente, sin minusvalorar nunca el aspecto sanitario.
Te presentamos algunos ejemplos de estos nuevos materiales que se utilizan en la salud dental de hoy en día.
Los implantes de zirconio.
El zirconio se ha convertido en uno de los materiales más innovadores en implantología dental. Se obtiene a partir del óxido de zirconio, un material cerámico extremadamente resistente y biocompatible, capaz de integrarse con el hueso de forma similar al titanio. Su principal ventaja es que combina dureza, higiene y una estética natural, algo especialmente valorado por los pacientes que desean recuperar la sonrisa sin que el implante se vea.
Una de las características más destacadas de los implantes de zirconio es su color blanco, parecido al de los dientes naturales. A diferencia de los implantes de titanio, que pueden mostrar un tono grisáceo bajo la encía, el zirconio pasa mucho más desapercibido. Esto es importante sobre todo en los implantes que sustituyen dientes delanteros, como incisivos y caninos, donde el implante puede verse más.
Otra ventaja importante es su resistencia a la acumulación de placa bacteriana. La superficie del zirconio dificulta que las bacterias se adhieran, ayudando a mantener la zona más limpia y reduciendo el riesgo de infecciones alrededor del implante. Gracias a ello, disminuyen las posibilidades de sufrir periimplantitis, una inflamación que puede provocar dolor, inflamación de encías e incluso pérdida del implante.
Las páginas de salud del periódico El Confidencial destacan que el zirconio favorece una buena integración con el hueso maxilar, ofreciendo estabilidad y firmeza durante la masticación. Aunque estos implantes son algo más grandes que los de titanio y requieren una planificación específica, los avances en implantología permiten colocarlos con seguridad en la mayoría de pacientes.
El tratamiento suele contar con un seguimiento profesional continuo para controlar la evolución y garantizar que el implante se adapta correctamente. En algunos casos puede ser necesario realizar injertos óseos si existe pérdida de hueso.
Los implantes de zirconio representan una alternativa moderna y estética a los implantes tradicionales de titanio. Su apariencia natural, su resistencia y su capacidad para reducir la acumulación de bacterias los convierten en una opción cada vez más utilizada en la odontología.
Carillas de disilicato de litio.
Las carillas de disilicato de litio tienen la capacidad de transformar una sonrisa, de forma natural y con una colocación poco invasiva. Se trata de finas láminas cerámicas que se adhieren a la parte visible del diente y que permiten corregir defectos estéticos sin necesidad de desgastar en exceso la pieza dental original. Gracias a ello, se conserva gran parte del esmalte natural del diente.
Los odontólogos de Smile Me, una clínica dental ubicada en el centro comercial Moraleja Green, en Alcobendas (Madrid), que se caracterizan por utilizar los últimos avances en odontología y los productos más exclusivos para sus clientes, indican en su página web que estas carillas permiten corregir anomalías relacionadas con la coloración, el tamaño, la forma e incluso la posición de los dientes.
El disilicato de litio destaca por combinar resistencia y estética. Es un material cerámico duradero, capaz de soportar la presión de la masticación y, al mismo tiempo, ofrecer una apariencia similar a la del diente natural. Su translucidez permite que la luz atraviese la carilla de una forma parecida al esmalte, evitando el aspecto artificial que tenían otros tratamientos más antiguos.
Estas carillas se fabrican de manera personalizada mediante tecnología CAD/CAM, un sistema de diseño digital que permite adaptar cada pieza a la forma exacta de la dentadura del paciente. Una vez elaboradas en el laboratorio protésico dental, el odontólogo realiza un ligero pulido sobre el esmalte y fija la carilla con un adhesivo especial de alta fijación.
Uno de los usos más frecuentes de las carillas de disilicato de litio es mejorar la forma y proporción de los dientes. Permiten corregir pequeñas fracturas, cerrar espacios, disimular irregularidades y cubrir manchas profundas que no desaparecen con blanqueamientos dentales convencionales. También son una solución eficaz para dientes oscurecidos por fluorosis, medicamentos o desgaste provocado por el paso del tiempo.
Además de su función estética, estas carillas tienen propiedades restauradoras. En pacientes con desgaste dental por bruxismo o erosión, ayudan a recuperar la estructura perdida del diente y protegen la superficie frente a nuevos daños. También permiten reforzar piezas debilitadas por antiguos empastes o pequeñas fracturas.
Aunque son resistentes y pueden durar más de 15 años con buenos cuidados, es recomendable evitar hábitos como morder hielo, huesos o alimentos excesivamente duros para preservar su integridad y mantener las carillas en perfectas condiciones por más tiempo.
El composite de última generación.
El composite de última generación se utiliza en odontología estética y restauradora. Se trata de una resina avanzada que combina resistencia, elasticidad y una gran capacidad estética, permitiendo reconstruir y mejorar dientes de forma natural. Gracias a los avances tecnológicos, los composites modernos ofrecen acabados cada vez más realistas, capaces de imitar el brillo, la textura y la translucidez de la dentadura original. Haciendo que el resultado pase desapercibido a simple vista. Además, destacan por su rápida aplicación, ya que el odontólogo puede modelar el material directamente sobre el diente y endurecerlo mediante una luz especial en pocos minutos.
Una de las aplicaciones más conocidas del composite son las carillas dentales. Las carillas de composite se elaboran aplicando finas capas de resina sobre la superficie del diente para corregir pequeñas imperfecciones estéticas. Una de sus grandes ventajas es que suelen colocarse en una sola sesión, sin necesidad de encargar piezas a un laboratorio protésico. Esto permite transformar la sonrisa de manera inmediata, con un coste más económico que otros tratamientos estéticos.
Otra característica bastante valorada es su capacidad para adaptarse al color original de los dientes. El odontólogo puede combinar diferentes tonalidades de composite hasta lograr una integración prácticamente imperceptible con el resto de la dentadura. Gracias a ello, el resultado final suele verse más natural.
El composite también se utiliza para reparar fracturas, reconstruir bordes desgastados por el bruxismo, cerrar pequeños espacios entre dientes o sustituir antiguos empastes deteriorados. Su facilidad de modelado permite restaurar la forma del diente con gran precisión, conservando gran parte del diente original.
Aunque las carillas de composite son menos resistentes que las fabricadas en cerámica, los materiales actuales han mejorado notablemente su durabilidad. Con una buena higiene bucal y evitando hábitos como morder objetos duros o consumir en exceso café, té o tabaco, pueden mantenerse en buen estado durante muchos años.
Por su rapidez, versatilidad y excelente resultado estético, el composite de última generación se ha convertido en una de las soluciones más utilizadas por los profesionales.
Biomateriales de regeneración ósea.
Los biomateriales de regeneración ósea permiten rehabilitar zonas de la boca donde antes resultaba difícil colocar implantes. El blog del laboratorio Dentaltix señala que estos materiales se utilizan para recuperar volumen y densidad ósea en pacientes que han perdido hueso maxilar como consecuencia de la pérdida de dientes, traumatismos o enfermedades periodontales avanzadas.
Cuando un diente desaparece y no se sustituye durante un tiempo prolongado, el hueso alveolar que lo sostenía comienza a reabsorberse de forma natural. El organismo interpreta que esa estructura ya no es necesaria y el hueso pierde grosor y altura progresivamente. Esta situación es especialmente frecuente en pacientes con periodontitis, una infección crónica de las encías que destruye poco a poco el hueso que rodea y sujeta los dientes.
Para solucionar este problema, la odontología actual emplea diferentes biomateriales capaces de estimular la regeneración ósea. Uno de los más utilizados son los injertos óseos, que pueden proceder del propio paciente, de origen animal o fabricarse con materiales sintéticos biocompatibles. Los autoinjertos, obtenidos normalmente de otra zona de la boca, ofrecen una gran capacidad de integración. Por otro lado, los biomateriales de origen bovino o porcino, procesados específicamente para uso sanitario, actúan como una estructura de soporte sobre la que el organismo genera nuevo hueso.
Estos materiales funcionan como una especie de andamio biológico. Poco a poco, las células óseas colonizan el injerto y lo integran en la estructura maxilar mediante un proceso similar a la osteointegración de los implantes dentales. En muchos casos, además, se utilizan membranas de colágeno reabsorbibles que protegen el injerto y favorecen la cicatrización.
La investigación en biomateriales ha permitido desarrollar soluciones cada vez más seguras, resistentes y menos invasivas. Actualmente, existen compuestos enriquecidos con proteínas regenerativas y factores de crecimiento que aceleran la formación de hueso nuevo y mejoran la recuperación del paciente.
Gracias a estos avances, hoy es posible colocar implantes dentales incluso en pacientes con una pérdida ósea importante, ampliando considerablemente las opciones de rehabilitación oral y mejorando la estabilidad y durabilidad de los tratamientos.
Prótesis de circonio.
El zirconio no se emplea solo para fabricar implantes dentales, se utiliza sobre todo en la fabricación de prótesis. Destacando la producción de dentaduras postizas fijas por el efecto tan realista que crea.
El doctor Jesús Peláez Rico, profesor de odontología de la Universidad Complutense de Madrid, publicó un artículo en la edición física de la revista Gaceta Dental en el que afirmaba que las dentaduras de zirconio son una de las mejores opciones para la restauración completa de la boca.
El circonio se utiliza cada vez más en coronas, puentes y, especialmente, en dentaduras postizas fijas sobre implantes.
Una de las principales ventajas del óxido de circonio es su extraordinaria dureza. Se trata de un material capaz de soportar presiones masticatorias elevadas, superiores a los 1.200 MPa, lo que lo convierte en una opción fiable para restauraciones de larga duración. Esta resistencia permite fabricar prótesis fijas sólidas y estables, incluso en pacientes con una mordida intensa o con desgaste dental acusado.
A nivel estético, el circonio ofrece resultados naturales. Su translucidez imita el brillo y la apariencia del esmalte dental mejor que las antiguas prótesis de porcelana. Además, al no incorporar estructuras metálicas, evita el antiestético borde grisáceo que a veces aparecía entre la encía y la prótesis. Esto resulta especialmente importante en rehabilitaciones completas, que quedan visibles al sonreír.
Otro aspecto destacado es su excelente compatibilidad con los tejidos de la boca. El circonio no contiene metales y suele ser bien tolerado por las encías, reduciendo el riesgo de alergias e irritaciones. También favorece una mejor respuesta de los tejidos blandos alrededor de los implantes.
En las dentaduras postizas fijas, el circonio ha permitido desarrollar prótesis híbridas mucho más ligeras, precisas y duraderas. Gracias al diseño digital CAD/CAM, estas restauraciones se fabrican con gran exactitud, logrando un ajuste cómodo para el paciente.
Aun así, los especialistas señalan que el material requiere una manipulación técnica cuidadosa. Algunos modelos antiguos podían presentar pequeñas fracturas en la cerámica de recubrimiento, aunque las nuevas generaciones de circonio monolítico han reducido considerablemente este problema.
Hoy, las prótesis de circonio se han convertido en el producto estrella de ciertas clínicas especializadas en la colocación de implantes.